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Alianza de facto

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TRANSPARENCIA

POLÍTICA

Erwin Macario

Alianza de facto

La mentira política es el arte

de hacer creer al pueblo falsedades

saludables. Jonahthan Swift/  El arte

de la mentira política / ¿Es conveniente

engañar al pueblo?

La desesperación ciega y hace creer al PRI y sus facciosos, que los de enfrente están tontos; y que el pueblo, “pior”.

Manejando mentiras se pretende ganar lo que en las urnas, está visto, no lograrán el próximo domingo 13. Ni siquiera son aquellas mentiras que Condorcet y Swift manejaban en supuesto bien del pueblo.

Strategos de la campaña de los dueños del PRI y su candidata Liliana Madrigal —esos que han fracasado rotundamente con su “Método Sonora” y su “Tropicalización andradista en Colima”— han intentado engañar a los votantes del municipio de Centro con el cuento de que la candidatura de Gerardo Gaudiano se derrumbaría al negarles la SalaRegional Xalapa, del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación  (TEPJF) el registro de representantes a los partidos políticos PAN, Movimiento Ciudadano y Encuentro Social ante las mesas directivas de casilla, porque que no registraron candidatos.

“Por eso decimos que les tumbaron la alianza de facto, porque el efecto que ellos buscaban ya no lo van a poder tener”, salieron a gritar contra el ya inminente ganador de las elecciones del próximo domingo, Gerardo Gaudiano.

Desesparación a secas. Haber negado el registro de representantes en casillas no rompe la alianza de facto. Esta se da como un hecho: los militantes y simpatizantes de esos partidos van a votar por el candidato del PRD, Gerardo Gaudiano. Por eso se dice que es una alianza de facto, no una alianza dentro de la ley electoral.

Si bien es cierto que unos 2700 ciudadanos que vigilarían dentro de las casillas el desarrollo de la jornada electoral como representantes de esos partidos, ya no lo podrán hacer, sí es seguro que mantienen su activismo político a favor del candidato perredista, que de facto tendrá el voto de esos partidos.

El propio boletín oficial emitido el 3 de marzo por la Sala Regional Xalapa del TEPJF es claridoso en ese sentido: “Entonces, si bien la norma señala una restricción en cuanto al registro de representantes de los partidos políticos ante las mesas directivas de casilla que no hayan registrado candidatos, lo cierto es que no implica una restricción que transgreda los derechos de los partidos para participar como garantes y vigilantes del desarrollo del proceso electoral, ni se contrapone al derecho de formar parte de la integración de los Organismos Públicos Locales Electorales, y participar en las etapas de preparación, desarrollo y vigilancia de un proceso comicial, dado que al no participar con candidatos en la contienda, el registro de representantes ante mesas receptoras de casilla no les reportaría un beneficio directo hacía sus intereses, porque no obtendrían votos”.

Además, se le olvida a los «roberfediriquistas» y mafiosos del PRI, así como a sus genios de las redes y de la propaganda,  que una alianza de facto, “una situación de facto  es aquella que, existiendo en la realidad, no ha sido reconocida formalmente, ya sea mediante los mecanismos legales vigentes o por la autoridad competente”.

La alianza de facto fue una presunción, basada en hechos, en la campaña del candidato perredista —ganador de la elección pasada según ha reconocido el  PRI por voz de su propio dirigente nacional, Manlio Fabio Beltrones—. Y cuando se presume un hecho como éste, el tiempo prueba si es cierto o mentira. No se trata de que se tenga que probar por la vía jurídica. No es iurus tantum. El voto lo dirá este domingo.

Decir que no hay alianza de facto, no es sino mentir. En el lado de las izquierdas, donde se disputa ya la Presidencia del Ayuntamiento de Centro, pero con la seguridad de que Gaudiano ganará al candidato de Morena, Octavio Romero Oropeza, se da por hecho que habrá voto de una alianza de facto acordada entre el PRD y los partidos a los que se les negó representantes en casillas.

Y si no hacen bulla es porque la gallina es suya. Es una presunción como aquella de los hijos nacidos durante el matrimonio, se presume la paternidad del marido, o los bienes muebles se presume que pertenecen a aquel que los tenga en posesión, para usar ejemplos hallados en la red.

Y los votos del PAN,  Movimiento Ciudadano y Encuentro Social serán de hecho, y por derecho a emitirlos, del candidato que supo negociar con esos partidos. No se vale, como diría Manuel Gurría Ordóñez, andar queriendo engañar con verdades a medias y mentiras enteras.

El triunfo perredista será, eso sí, legítimo, dentro de la ley. La alianza de facto se legitimará en las urnas electorales. Lo demás quedará como recurso estridentista de quienes con la franquicia del PRI pretenden mantener monarquías hereditarias en Tabasco.