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AMLO, como en casa del jabonero…

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Testigo fiel

Por: Jesús Torres

AMLO, como en casa del jabonero…

En pleno regocijo y festejos de la Cuarta Transformación por el videoescándalo que se filtró del ex director de Pemex, Emilio Lozoya sobre supuestos sobornos, el karma hizo de las suyas y se la regresó al inquilino de Palacio Nacional, al mismísimo, Andrés Manuel López Obrador.

Como decía Newton, a toda acción, hay una reacción, pero en sentido contrario, y fue lo que le pasó al tabasqueño que se siente el adalid del combate a la corrupción en este país.

No le duró mucho el gusto luego de exhibir desde la palestra de Palacio Nacional a funcionarios menores del Senado de la República recibiendo maletas de dinero durante la administración del ex presidente, Enrique Peña.

Incluso después de la filtración de la denuncia de Lozoya vía WhatsApp en el que involucra a 16 personajes de la política, entre ellos a los ex presidentes, Carlos Salinas, Felipe Calderón y Enrique Peña, así como dos gobernadores del PAN y ex senadores de ese partido.

El jueves de la semana pasada, el periodista, Carlos Loret difundió en su espacio Latinus un par de videos en el que se observa a Pio López Obrador recibiendo en dos momentos bolsas de dinero de David León Romero, cuando este en el 2015 era funcionario del gobierno de Chiapas durante el mandato de Manuel Velasco y AMLO era dirigente de Morena.

León Romero se desempeñaba hasta hace poco como coordinador de Protección Civil en el  gobierno de López Obrador y era considerado por el de Macuspana como el funcionario más honesto para hacerse cargo de la distribución de medicamentos e insumos médicos en todo el territorio nacional.

En esta ocasión, el videoescándalo que sacudió las estructuras de la cuatroté desde el presidente para abajo, fue demoledor pues el personaje que recibía las pacas de billetes en bolsas, era nada más y nada menos que el hermano del hoy primer mandatario del país.

El hecho en sí, podría configurar un delito electoral, primero si fueron recursos públicos provenientes del gobierno de Chiapas y segundo si no se declararon ante el Instituto Nacional Electoral (INE) máxime que en el 2015 se registraron elecciones en esa entidad.

Para López Obrador se trató de donaciones para fortalecer su movimiento, algo que tendrá que comprobarse ante las autoridades correspondientes. Lo cierto es que en esta salpicadera de lodo de corrupción  ya nadie se escapa, como dice el dicho, en la casa del jabonero, el que no cae resbala.