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Con aroma de 2018

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Franja Sur

Con aroma de 2018

René Alberto López

El caso Chucho Alí comenzó con su embestida al gobernador Arturo Núñez Jiménez el pasado lunes, suceso inusual cuando viene de un político priista que nunca, ni siquiera en la campaña por el gobierno del estado, había atacado con tanta vehemencia al perredista.

Debido a la sucesión por la gubernatura, todo movimiento de los políticos considerados aspirantes al gobierno del estado, estarán en el ojo de los tabasqueños con miras al 2018, sobre todo de la prensa, y sería un desatino apartar de esa lectura cualquiera de sus desplazamientos.

De este modo, vale revisar el hecho donde Ali hace acusaciones en contra del gobierno de Núñez, al dar un posicionamiento con el que intenta defender a ocho de sus ex funcionarios.

A sus ex colaboradores les atribuyen haber incurrido en irregularidades en un préstamo millonario, cuando laboraban como autoridades en la alcaldía de Centro. Por eso, los inhabilitó el gobierno municipal de Humberto de los Santos Bertruy.

Alí no únicamente salió en defensa de sus ex funcionarios, sino que denunció recibir amenazas él y sus ex colaboradores, acusó persecución en su contra, incluso habló de desaparecidos políticos, situación que en Tabasco no se ha dado, al menos nosotros no tenemos registrados algún caso.

Bien, las fuertes acusaciones del ex candidato a la gubernatura del PRI atrajeron, desde luego, la atención, porque se le conocía como un político mesurado, respetuoso del adversario, bueno, hasta timorato se le vio en su campaña por la gubernatura.

De este modo, ahora nos resulta un Ali que trata de mostrar un perfil de verdadero opositor, con lenguaje al estilo de Andrés Manuel López Obrador que acusa ser blanco de la represión gubernamental y denuncia el mal gobierno. Como que no cuadra el tema que, por supuesto, recoge algunas interrogantes.

¿Por qué sale Ali a gritar después de tres años de haber permanecido en la sombra, retirado?, pues los agravios del gobierno del PRD hacia el pueblo de Tabasco no son de hoy. ¿Por qué hasta ahora se acuerda Alí que existe el pueblo de Tabasco?

¿Por qué ahora sí, el ex candidato, se desgarra la vestidura en defensa de sus compañeros de equipo y no salió en defensa de Mario Llergo, también su ex colaborador, cuando lo tundieron y acusaban de todo y fue objeto de una campaña mediática en su contra?

Además, no es la primera vez que señalan a Ali de presuntas irregularidades en el municipio de Centro, ¿por qué antes no se defendió con tanta vehemencia?

Por cierto, críticas como las de Alí contra el gobierno de Arturo Núñez no son únicas y, la verdad, la verdad, no son la gran cosa, otros políticos las han lanzado más fuertes, entre ellos Andrés Manuel López Obrador, los ex candidatos a la alcaldía Evaristo Hernández, Rosalinda López Hernández, incluso periodistas. Al menos no hemos escuchado que se quejen de persecución y amenazas.

Todo ello lleva a pensar que aprovechando la coyuntura de la sucesión gubernamental, el tema de los inhabilitados le haya servido a Chucho Alí como una buena coyuntura para lanzar sus penas al viento.

Para montarse como un real opositor al régimen perredista, lo que debió haber hecho apenas perdió la elección en 2012, y, en este espacio se consignó puntualmente ese tema.

Ahora Ali quiere ser el dirigente del PRI estatal, el conciliador con los grupos de su partido y sus aliados. Ya se sentó con Manuel Andrade, con Pico Madrazo, con Ady García, anda buscando a Roberto Madrazo, y, de paso, se quiere convertir en el gran líder opositor.

Otra pregunta que flota en el ambiente es: ¿qué peligro podría significar Alí para el gobierno de Arturo Núñez, como para que lo intenten reprimir? ¿Que anda caminando por la gubernatura? No es el único, lo hacen políticos de todos los partidos.

Ahora revisemos la otra esquina. Como dice aquel cuento argentino: “¡Vos calláte… que también tenés tu historia!”.

El régimen perredista no es ninguna pera en dulce. Tiene cuadros políticos, asesores sobre todo, con formación del priismo en sus mejores tiempos, que saben hacer trabajos políticos perversos, conocidos como de cañería.

En el supuesto que las amenazas y persecución denunciadas por Ali sean ciertas, vale tomar en cuenta los siguientes aspectos:

Es cierto que Chucho Alí apenas hace unas semanas anunció su reaparición en política. Lo hizo abriendo fuego en contra del gobierno de Arturo Núñez, en un acto celebrado en el salón Blanco y Negro.

Eso fue el domingo 16 de agosto, y 23 días después el gobierno perredista de Centro anuncia la inhabilitación de los ex funcionarios de Alí. ¿Por qué hasta ahora, cuando el gobierno municipal perredista está por concluir?

¿No se dieron cuenta antes en el ayuntamiento de las irregularidades de los ex funcionarios priistas? Además, la amplia cercanía de Bertruy con Núñez no está en duda.

Y, ¿Cuál sería el interés del gobierno de Arturo Núñez de frenar la carrera por la gubernatura de Alí, cuando es de otro partido?

Aquí sale de nuevo el tema 2018. En el PRI, hasta el momento, quienes han alzado la mano para pretender la candidatura del tricolor al gobierno del estado son Chucho Ali y la diputada federal Georgina Trujillo. Los dos ya caminan en ese sentido y ambos tienen posibilidades reales, por lo que pueden crecer de aquí a tres años.

Si bien es cierto que el PRD tendrá su candidato propio a la gubernatura, en la Quinta Grijalva no ven con malos ojos una eventual candidatura de Gina Trujillo en el PRI, por los años idos y los favores a don Mario Trujillo, ex gobernador de Tabasco.

Así que el régimen perredista estaría jugando con dos posibilidades en el 2018, en el entendido de buscar protección, por si las dudas. Gina Trujillo sería una excelente aliada, y, en ese terreno, estorba Chucho Alí.