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Dos años de mentir a los mexicanos

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Testigo fiel

Por: Jesús Torres

Dos años de mentir a los mexicanos

Sin nada que celebrar y con más pena que gloria, Andrés Manuel López Obrador ajustó dos años de haber llegado al poder.

Para donde quiera que se voltee a ver, la administración que encabeza el tabasqueño ha sido un rotundo fracaso en los temas que los mexicanos demandan mayor atención, como salud, seguridad y economía.

Y por si ello fuera poco, lo peor que puede hacer un gobernante es burlarse o quererle ver la cara a los ciudadanos.

Vamos, pretender ‘pintar’ un México diferente, de avances, de logros, cuando al pueblo bueno y sabio se lo está llevando el carajo, no es otra cosa que tener poca vergüenza.

Y para muestra un botón: de las 500 mañaneras que ha realizado López Obrador en dos años de mandato, ocho de cada diez afirmaciones del originario de Macuspana han sido falsas o carecen de sustento documental.

Esto, según la organización Causa en Común quien encontró que no hay respaldo en las diversas áreas de gobierno a los dichos del inquilino de Palacio Nacional.

Para los analistas, desde el púlpito de las mañaneras, AMLO lleva acumuladas 37 mil mentiras, más que las que ha dicho el todavía presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Como bien dijera el periodista, Carlos Loret de Mola, «si la televisión cortara al presidente de México cada que dijera una mentira, la mañanera duraría menos que la sección del clima». Y tiene harta razón.

En redes sociales, fue la mofa y la comidilla al afirmar que el primero de diciembre México tendría un sistema de salud de primer nivel, similar al de Dinamarca. Una mentira más.

No tenemos un servicio de salud de primer mundo y los hospitales públicos están muy lejos de serlo.

Pero eso no es todo, otra cosa que ha caracterizado a Andrés Manuel es la forma en que evade los problemas del país.

Le ha sido más fácil culpar de todos los males a la corrupción del pasado, a los neoliberales y conservadores, incluso a la prensa fifí, a los pasquines inmundos y a los grandes insultadores.

La receta era: No mentir, no robar, no traicionar. Qué rapidito se les olvidó.