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El Bronco y los independientes

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Franja Sur

El Bronco y los independientes

› René Alberto López

En el estado de Nuevo León el candidato independiente Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, obtuvo el triunfo con el 48.8 por ciento de la preferencia electoral y de este modo “será el primer gobernador independiente en la historia de México”.

Este caso fue el más notable en las elecciones del pasado domingo 7 de junio, pues distintos medios de alcance nacional corrieron la noticia de que el afamado candidato había logrado vencer a los representantes del PRI y PAN, partidos fuertes en esa región del país.

Bien, no son pocos los mexicanos que durante años lucharon para que en este país se abriera la vía de los “candidatos independientes” con el propósito de ampliar la posibilidad de participación a los ciudadanos sin partido.

En México, como se sabe, los partidos políticos tienen dueños, y en tiempos de elecciones no siempre postulan a sus cuadros más populares, sino que las candidaturas se reparten entre los allegados a los dirigentes estatales y nacionales.

Sin embargo, al parecer ese principio para el que se crearon las candidaturas ciudadanas podría manosearse, ensuciarse y, por lo visto, finalmente podría convertirse en refugio de ex militantes de los partidos políticos.

Veamos, en primer lugar los ciudadanos de bien, que sí los hay en pueblos, ciudades y regiones del país, me refiero a personas íntegras, honestas, que gozan de prestigio por su conducta y acciones, si bien pueden ser candidatos, en los tiempos actuales sería remoto que ganen una elección.

En México, a lo largo y ancho del país, para ganar elecciones constitucionales los aspirantes a competir por un cargo de elección popular necesitan dos herramientas fundamentales: trampa y dinero.

Una persona ejemplar, con dinero, muy querida en su ciudad, podría ser un excelente candidato, pero sus principios no le permitirían hacer trampas. Una persona de esas no estaría de acuerdo en que su gente fuera a arrojar tierra y escombros a las entradas de los centros de votación.

Tampoco consentiría que su equipo anduviera comprando credenciales de elector a los simpatizantes de su adversario, ni aceptaría reclutar pandilleros para quemar urnas y correr a los representantes de los otros partidos.

Simple y sencillamente, la gente honesta que todavía nos queda, no tiene el perfil para ser político de la calidad de los que tenemos en México, y, por eso las candidaturas ciudadanas, por el momento, no tienen futuro.

Mientras los funcionarios electorales y los magistrados estén al servicio del presidente de la República y de los gobernadores de los distintos estados, que permiten el desaseo electoral de sus partidarios, difícilmente veremos en nuestro país “elecciones ejemplares”, como tratan de presumir.

Lo ideal sería que las candidaturas independientes cayeran en manos de auténticos ciudadanos, pero además de que se les dificultaría cumplir con los requisitos que exige la ley, se encontrarían con los inconvenientes citados arriba.

Decidí abordar el tema debido a que el caso del Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, está creando confusión entre algunas gentes que no tienen clara la información. Creen que el candidato ganador en Nuevo León era un ciudadano sin partido y que realmente surgió de las entrañas del pueblo.

Aquí anexo un breve currículum de Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón, tomado de Wikipedia, la enciclopedia libre:

“El Bronco fue miembro del PRI por 33 años y se desempeñó como diputado federal en 1992, como diputado local en 1997, y como Presidente Municipal de García, Nuevo León de 2009 al 2012. Para su elección como gobernador renunció al PRI y realizó su campaña como candidato independiente”.

Esto es, el próximo “primer gobernador independiente en la historia de México”, como citan los medios nacionales, es un distinguido ex priista.

Y, en la elección del pasado 7 de junio en Tabasco tuvimos varios candidatos independientes, uno de ellos fue Adolfo Pulido Santiago, que compitió por la diputación federal en el tercer distrito.

Este personaje tuvo una militancia en el PRI de unos 35 años e incluso se desempeñó como presidente municipal de Cunduacán, su ciudad natal, siendo militante del tricolor.

De este modo, si no ponen candados en la legislación sobre las candidaturas independientes, el camino que podrían tomar es que se volverán refugio de políticos que renunciaron, abandonaron o fueron expulsados de sus partidos.

Debería haber un requisito como el de no poder abanderar esta causa quienes hayan tenido una militancia probada en un partido político e incluso hayan ocupado cargos de elección popular, por ejemplo.

 

Si no se hacen reformas para protegerlas, también ese espacio democrático puede corromperse con el arribo de los políticos tradicionales, cuando lo que se busca es una verdadera transformación con candidaturas alejadas de los vicios partidistas.