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El caso Kumamoto

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Franja Sur

El caso Kumamoto

› René Alberto López

Por fortuna no todo está perdido en México. En la entrega de ayer hablé del triunfo electoral en el estado de Nuevo León de Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, personaje que compitió por la gubernatura de esa entidad bajo la vía de la candidatura independiente, tras abrazar antes una militancia de 33 años en el PRI.

Debido a ese suceso mucho se habló en los medios de un halagador futuro para las candidaturas ciudadanas, pero advertimos del riesgo de convertirse esta ruta en un refugio de políticos tradicionales.

La candidatura de El Bronco de ninguna manera se puede tomar como el modelo de cambio que se espera tras una reforma en el 2014, que abrieron las candidaturas sin partido, sería tanto como si en el 2018 se nos presentara en Tabasco un ex militante del PRI o del PRD como “candidato independiente” al gobierno del estado.

Pero comentábamos al inicio de esta columna que no todo está perdido, y es que en el estado de Jalisco un joven de 25 años ganó uno de los 39 escaños de la Legislatura estatal.

Se trata de Pedro Kumamoto, un joven mexicano de ascendencia japonesa que “logró hacer historia convirtiéndose en el primer diputado independiente del Congreso de Jalisco”, según las crónicas de los diarios nacionales.

Pero el caso de Kumamoto, a diferencia de El Bronco, atrajo la atención nacional “por ser la única lograda por un ciudadano genuinamente independiente, sin afiliación partidista previa, y con escasos medios. Algunos analistas incluso apuntan que su ejemplo podría convertirse en un modelo para los muchos mexicanos hastiados de la política tradicional”, según la crónica de medios internacionales.

Además, este singular candidato logró imponerse a sus adversarios de los partidos políticos, con 18 mil 600 pesos que le dio el estado, cantidad asignada a los independientes, cuyo monto fue menor al que recibieron los candidatos de los partidos.

Así, pese a ir a la competencia en desventaja, Kumamoto, quien era un completo desconocido en Guadalajara, manifestó que hizo campaña de puerta en puerta y “la gente le donó desde dinero -con un monto máximo preestablecido de 7 mil pesos que al final sumó unos 13 mil dólares- hasta bloqueadores solares, botellas de agua y cajas de manzanas para que él y sus seguidores pudieran llevar su mensaje, durante largas jornadas”, según narró a una agencia internacional.

El domingo estuvo en un programa de televisión de la ciudad de México, y ahí contó que el mayor gasto que tuvo en su campaña fue de 20 mil pesos, cuyo monto pagó para hacerse publicidad en internet a través de las redes sociales.

“No se trata de mí, no es una candidatura de una personalidad, es una candidatura que se ha hecho a través de movimientos sociales, por la indignación que hay hacia la política institucionalizada de los partidos, que no han funcionado de forma correcta», dijo el joven de ojos rasgados.

Bien, esta si es una auténtica “candidatura independiente” que no en vano sorprendió a propios y extraños, por lo que el caso de Kumamoto ya dio la vuelta al mundo.

El tema habla bien de lo exitoso que pueden ser en el futuro las candidaturas independientes, siempre que sean representadas por genuinos ciudadanos, sin mancha partidista.

También habla bien de las autoridades de Jalisco, que seguramente no metieron las manos en el proceso electoral, porque en Tabasco, como se manejan actualmente las elecciones, sería impensable que un candidato independiente pudiera alzarse con la victoria.

 

Lo importante es que ya hay un ejemplo a seguir en México, aunque en honor a la verdad en la geografía tabasqueña será más difícil, porque primero hay que limpiar los organismos electorales y los gobiernos estatal y municipal de gente inmoral que tanta inmundicia dejan en cada proceso electoral.