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El poder a los jóvenes

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TRANSPARENCIA

POLÍTICA

Erwin Macario

 El poder a los jóvenes

 Pero lo más importante es que en esa

elección municipal (se)  mostró el paradigma

de jóvenes  preparados frente a políticos rancios;

choque generacional que podría definir las

elecciones de 2016, 2017 y, sobre todo, 2018.

Ricardo Alemán/ Itinerario político 150316

 

Quienes leyeron el Cantar de Hildebrando no supieron sí éste –rey de los hunos–, fue derrotado y muerto en la batalla por su hijo Hadubrand. Los que estos días fueron testigos y parte de la elección extraordinaria de presidente municipal de Centro, si saben que los viejos caudillos y guerreros de la clase política tabasqueña cayeron ante la juventud. Una nueva generación tomó el camino del poder con Gerardo Gaudiano Rovirosa.

Vale la pena empezar a recordar leyendas en estos días previos al descanso y ejercicio espiritual de la Semana Santa. Hildebrando era un caudillo con pasados de gloria. En su escudo de color rojo llevaba los retratos de los guerreros que había matado; como lleva en su espalda el principal general de esta batalla electoral, Roberto Madrazo, los cadáveres que fue dejando en sus batallas rumbo a la Presidencia de la República y que ahora le cobraron juntas todas y, en parte  a su heredero, su delfín Federico Madrazo.

Cuando Hildebrando, después de 30 años de haber abandonado a su familia, regresa con los hunos a conquistar las tierras dejadas encuentra que su hijo las defiende. Los dos caudillos se encuentran y, como era costumbre, recitan su genealogía para evitar dar muerte a familiares. Hadubrand se presenta como hijo de Hildebrando, pero piensa que su padre ya está muerto y el guerrero que le enfrenta es un impostor. En la leyenda se cuenta la lucha entre padre e hijo, pero la parte final del texto se ha perdido y no se conoce el final de la batalla.

En estos comicios, se conoce la genealogía de los guerreros. Los principales son, válgase decirlo así, los príncipes de aquellos caudillos que habían tenido el poder y esta vez fueron representados por el viejo Madrazo Pintado y Manuel Andrade Díaz, ante el peligro de que el reinado se vaya hacia otro lado de la sucesión hereditaria.

Ya se sabe cómo falló la estrategia de los rancios –Ricardo Alemán dixit—y cómo la nueva generación abre caminos desde Tabasco. En la batalla perdió también esta pequeña batalla el viejo general Manlio Fabio Beltrones. Y le faltan doce este año. Los guerreros jóvenes lo contemplan y verán caer.

En la canción escandinava Muerte de Hildebrand, éste “lucha contra un medio hermano y acaba mortalmente herido y en su escudo aparece el retrato de su hijo, Hadubrand. Moribundo, le ruega a su contrincante que cubra su cuerpo y lo entierre con dignidad”.

Así como los cantares dejaban al futuro las gestas, y en México se dice el corrido lo dirá, la prensa ha documentado –-ayudante de campo de la historia—esta batalla previa a la guerra del 18. Y una de las afectadas, Gina Trujillo, ha dicho con toda razón que algunos no estuvieron a la altura de las circunstancias en el lado del escudo rojo, con cuarteles verdes. Con Hilde, los hunos. Esta vez: los otros.

En esta columna se han mencionado a los que no fueron al campo de batalla, por circunstancias diferentes. A Jesús Alí, candidato perdedor priísta ante Arturo Núñez Jiménez, se le acusa que no movió un solo dedo a favor de la causa que abanderaba Liliana Madrigal. Que incluso “Carolina Monroy tuvo que, prácticamente, rogarle a Chucho que se dejara de checheras y que jalara. Lo único que aceptó fue irse a tomar la foto, pero de ayudar en la elección nada”. Más o menos eso dicen del diputado local César Rojas. Uno que sí participó con su estructura fue el diputado Adrián Hernández.

Los pertrechos se perdieron con gente como el negro Aquiles Domínguez Cerino, Carlos Mario Ramos y Juan Carlos Castillejos. Ya el corrido lo dirá. Ya lo seguirán documentando los periodistas a los que enfrentó Roberto Madrazo e hizo enfrentar a la candidata Liliana Madrigal. La pettit diference es que el ex presidenciable se ira de nuevo a la ciudad de México y no vendrá, si acaso, hasta el 2018 para intentar colocar en el cambio generacional a Pico, su hijo: Madrazo III, en sus ilusiones monárquicas, pero Lilianita tendrá que intentar rehacer sus relaciones con esa prensa que despreció por la basura y el juego sucio dde los albañales de la política.

Son mejores los cantares del pasado que estos recuentos. Que muera con dignidad lo peor de estos últimos 30 años.