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Gerontocracia, RIP

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TRANSPARENCIA

POLÍTICA

Erwin Macario

Gerontocracia, RIP

 El municipio de Centro votó y demostró

Que no quiere nada con los políticos

Contaminados de los vicios del pasado,

Cargados de odio y enfrentados con la realidad.

La rancia política en Tabasco murió la noche

del domingo. Soplan vientos renovadores.

René Alberto López/ Franja sur 140316

 

Gerardo Gaudiano no venció al PRI.  Ayer se analizaba en esta columna. Su victoria es el triunfo generacional, según ha coincidido la mayoría de los columnistas, esos a los que el dinosaurio mayor, Roberto Madrazo Pintado, puso en contra de la candidata mientras con Manuel Andrade Díaz cushileaba a quienes desde el fango del periodismo hicieron la guerra sucia contra el candidato vencedor; al extremo de insultos y diatribas que ahora quieren olvidar.

Ni Madrazo, ni Andrade, ni Manlio Fabio Beltrones, en el PRI; ni Andrés Manuel López Obrador, en Morena,  se conforman con ser parte del consejo de ancianos en la política. Son parte del ancien régime que se niega a morir ante un movimiento generacional que los va colocando en el panteón de la historia.

Sus coletazos de dinosaurios del Jurasik Park causan los últimos daños. Serán sustituidos por quienes ya están, como el nieto de don Leandro Rovirosa Wade, en la antesala del futuro. Y los que en generación intermedia puedan aprovechar esta transición, con todo derecho porque han sido frenados por los dueños de las franquicias partidistas.

En el caso de Gaudiano, dos veces electo presidente municipal de Centro, está claro el camino generacional. Es una de las rutas que Tabasco puede recorrer para que la alternancia que Arturo Núñez Jiménez y el PRD lograron en las urnas en el 2012 se convierta en la transición política que esta entidad necesita para trascender cinco sexenios en los que el enfrentamiento, la discordia y el odio político le rezagaron del progreso nacional.

El gobernador de Tabasco, en este papel y con la experiencia administrativa y política acumulada desde el propio PRI y luego en el PRD, es uno de los que ya tienen, también, un lugar en la historia de la transición política entre los que algunos conocemos como viejos estadistas, en contra de los viejos sangrantes que como Madrazo y Andrade —mentalmente colocado en ese status— son los sobrevivientes rancios —calificativo de Ricardo Alemán— que es más el daño que el bien que pueden dar al pueblo y a la sociedad, como quedó demostrado en un proceso en el que metieron lo peor y más bajo de la política.

Bien lo advirtió en Guadalajara el presidente chileno Salvador Allende, con la juventud no hay que pelearse. Y Madrazo y Andrade hicieron lo contrario para intentar retener el poder que han mantenido facciosamente desde el PRI.

Los que por ambiciones personales renuncian al papel que la vida les depara como viejos investidos de prestigio y liderazgo; quienes lo cambian todo por la ambición de poder, los que tiran la posible sabiduría de la experiencia en aras del mando político mal ejercido, son los perdedores de esta elección extraordinaria.

Los votos que dieron el triunfo a Gaudiano sepultaron la gerontocracia en Tabasco y dieron paso a una generación que en el país está preparada para el cambio, para la transición política que bien pudo encabezar el PAN desde inicio de siglo pero…

Un cambio generacional en que habrá adultos que, sin la ambición desmedida del poder, deben ser el enlace, la experiencia, en la transición que Tabasco debe vivir. Son quienes, en cualquiera de los partidos, entiendan que ya pasó la época de los dictadorzuelos.

Tras la alternancia que en el 2012 votó Tabasco a favor del PRD y Arturo Núñez Jiménez, ha sido difícil el camino hacia la transición. No podía ser de otra forma. Arturo Núñez, el gobernador, y Francisco Peralta Burelo, presidente municipal interino en los cinco meses del proceso electoral extraordinario obligado por la anulación de las elecciones del año pasado en el municipio de Centro, mantuvieron desde el gobierno las condiciones para que el traspaso del poder político en este municipio se diera como un avance hacia esa transición que el PRI no ha podido frenar y que tratará de evitar en el 2018, aunque en circunstancias desfavorables pues la mafia que lo maneja destruyó activos valiosos y dañó en parte a gente como Gina Trujillo, que sin formar parte de lo rancio en la política sí ha trabajado en su partido, con el librito.

En ese mismo partido tendrán que esconder sus cadáveres —enterrarlos con dignidad se decía ayer en esta columna— para reunificar las fuerzas. Hacer una purga de los que en la batalla se aprovecharon de los pertrechos de guerra, como también aquí se escribió. Los nombres los conocen. Son los traidores. Los que no han estado a la altura.

Lo mismo pasa en otros partidos. Hasta en el PVEM —que fue exhibido en su insignificancia con sólo 3 mil votos—, donde Pico Madrazo, que puede entrar al cambio generacional, también fue dañado por su padre, el Hildebrando de Tabasco, toda proporción guardada, como se publicó ayer.

Esta columna aparecerá en los días que otros andarán de vacaciones.