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Ley ISSET: las retorcidas estrategias y el distractor

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Franja Sur

Ley ISSET: las retorcidas estrategias y el distractor

René Alberto López

Los empleados sindicalizados del gobierno de Tabasco son los más  mal pagados en el aparato oficial. Por eso, los burócratas, para tratar de mejorar su situación, siempre están aspirando a escalar un puesto a fin de intentar obtener un mejor salario.

Pero si viene una administración estatal y en vez de fortalecer sus ingresos, toma la decisión de hacerles descuentos en su ya de por sí insuficiente remuneración, con toda conciencia esos trabajadores van a repudiar al que ordenó tal infamia.

Eso es lo que está pasando en nuestro estado con la nueva Ley del Instituto de Seguridad Social del Estado de Tabasco (ISSET), al grado de que la injusta  decisión tiene agitado los ánimos en las oficinas de gobierno.

Y es que viene el gobernador Arturo Núñez Jiménez, se inventa la dichosa ley, que repercute frontalmente en la base trabajadora y, todavía así, quiere que le aplaudan. ¿En qué cabeza cabe semejante despropósito?

El chiapaneco Amet Ramos Troconis, secretario de Planeación y Finanzas y primo de la esposa del gobernador, le vació aún más gasolina al fuego, al decir que ellos pensaron muy bien la ley y según “es una actitud responsable con el que evitarán graves problemas económicos al estado”.

La verdad, la verdad, no hay asomo de que hayan pensado “muy bien” la ley, más bien tiene toda la pinta de haber sido una más de las ocurrencias de este régimen, que no da una, porque la medida ha sido un tiro de gracia a la clase trabajadora, a los de abajo, como todo gobierno de derecha, autoritario y antipopular.

En párrafo arriba cite “injusta decisión”, porque si el el ISSET está en quiebra, como afirman las autoridades, ¿por qué no estudiar y aplicar otra salida, para no emplear una medida en detrimento de los asalariados?

Ahí precisamente es donde se mide a un verdadero “estadista”, a un gobernador que marca diferencia, con acciones que resuelvan el problema de raíz, no afectando a sectores vulnerables. Porque esa política canallesca de arruinarles el salario y la vida a trabajadores sindicalizados, son propias de gobernantes de baratija y, sin estudiar economía.  

Por eso, ahí está la rebelión de los burócratas en las calles, en las plazas. Es el resultado de pensar y actuar con mentalidad de regímenes opresores. A ello se debe que esta administración del “cambio” tenga al estado de cabeza y hundido en la inmundicia.  

Lo dramático es que un gobierno que se presume de “izquierda”, fabrique leyes al vapor, directamente en contra de la plantilla de sus empleados marginados.   

Además, estos funcionarios quieren aparentar que están preocupados por las finanzas estatales, nada más alejado de la realidad.

Si así fuera, por principio de cuenta el gobernador Núñez Jiménez hubiese renunciado a su aguinaldo de más de 500 mil pesos, incluso se llevó la nota en el ámbito nacional, como el mandatario que cobró la mayor prestación decembrina y figura entre los que mayor sueldo tienen a nivel país.  

Insisto, lo he repetido en varias entregas, la primera gran acción de este régimen perredista cuando llegó al poder fue subir la categoría en las áreas de gobierno, mismas que ocuparían sus amigos, para aumentar el sueldo. Qué descaro.

Bien, ahora como se dieron cuenta que el tiro de la Ley de ISSET les salió por la culata, volvieron a sus insanas estrategias para tratar de engañar al pueblo de Tabasco.

Aquí les voy a contar sus aviesos planes, porque esto no lo podrán leer en ninguna otra parte. (Bendita libertad de escribir).

A principio de la semana anterior los trabajadores del ISSET anticiparon que se manifestarían el miércoles y jueves en la Plaza de Armas y frente al Congreso del estado para rechazar las enmiendas a la ley.

Entonces, como respuesta a las movilizaciones de los burócratas, el gobernador Arturo Núñez Jiménez a través de sus oficinas de prensa invitó a desayunar en la Quinta Grijalva a los directores de diarios y medios electrónicos que tiene en nómina el gobierno. Este selecto grupo estuvo el miércoles en la casa de gobierno.

El jueves tocó el turno a columnistas, que también compartieron el pan y la sal con el mandatario estatal. El propósito de esas dos reuniones fue hablarles de las supuestas bondades de la Ley ISSET a los comunicadores.

Núñez Jiménez se explayó, con sus pares, abordando el tema y dio cifras, y contó anécdotas, y dio lástima, porque un gobernador que se precie de democrático, no debería siquiera intentar manipular a la prensa en contra de la clase trabajadora.    

Esa fue su primera estrategia del mandatario “progresista” y debido, claro, a los contratos publicitarios con los medios de comunicación, logró que los días jueves y viernes, la nota principal en los diarios fueran sus declaraciones y la de Amet Ramos, que “casualmente” estuvo también en la Quinta Grijalva. (Anexo a esta columna una foto de las portadas de los diarios)

En tanto que la manifestación de los trabajadores prácticamente desapareció de la prensa local y nacional (para esos son los millones que derrocha un gobierno que presuntamente defiende las finanzas) a excepción del noticiario Hechos de Televisión Azteca, y del diario digital Papiro, que dieron cobertura a la protesta de Plaza de Armas, donde miles de burócratas se movilizaron en contra de la Ley ISSET.

La otra estrategia sacada esa misma semana a la luz pública fue traer de nuevo el tema del ex gobernador Andrés Granier a quien  culpan de todo lo que pasa en Tabasco. Falta que le carguen la muerte de los hipopótamos en el Yumká.

Ahora tienen como presunta culpable de todo el quebranto financiero en el ISSET a la diputada del partido verde, Hilda Santos Padrón, directora de la dependencia en los tiempos de Granier.

La estrategia, pues, fue sacar este tema, que tiene un fuerte tufo a distractor, con la intensión, quizá, de que los trabajadores y el pueblo tabasqueños piensen, crean que este gobierno es “el bueno” y el anterior “el malo”.

Pero no puede ser posible que sigan lamentando crisis en los hospitales, cuando esta administración ha manejado más de 150 mil millones de pesos en tres años de “cambio”. Un dineral.  

Además, culpar a la administración de Andrés Granier ya es cuento viejo y, seguramente, ni el pueblo de Tabasco, ni los trabajadores del ISSET se tragarán este cuento.

Aunque sí veremos hasta el empalago en las próximas semanas que los opositores a la Ley ISSET y la diputada Santos Padrón, serán “piñata” de los medios de comunicación que están en nómina del gobierno del estado.