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PRI: el último tren

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Franja Sur 

PRI: el último tren   

René Alberto López 

Duro paquete tiene enfrente el dirigente estatal del PRI Miguel Ángel Valdivia de Dios. Reorganizar al otrora partidazo en Tabasco, vaya que es una tarea harta complicada, porque ese instituto político cayó en vicios atribuidos anteriormente al PRD, aunque en el partido del sol azteca le llaman “tribus”. 

Me refiero a los grupos enfrentados al interior del tricolor. No será nada fácil lograr la armonía entre éstos, debido a los intereses y aspiraciones de quienes los encabezan. 

Sin embargo, el presidente del Comité Directivo Estatal no se amilana. Asegura que ese es el reto, “o se reconstruye el partido o no habrá PRI en el 2018”, dijo frente a columnistas que integran el Pentágono. 

Claro, se refirió a la reorganización en todas las estructuras del priismo a fin de ser competitivo en los comicios  venideros y, en efecto, tiene razón cuando señala que a nivel estatal son aún la  primera fuerza política de oposición, pues pasaron al tercer lugar, sólo en el municipio de Centro.

En Tabasco, las caídas del PRI en las tres recientes elecciones, toman cariz de dramáticas: perdieron la gubernatura en el 2012. En junio de 2015 se les fueron comités municipales casi completos en Emiliano Zapata y Jonuta y, en los comicios extraordinarios de marzo pasado los abandonó Evaristo Hernández Cruz y una buena franja de sus seguidores.    

Bien, Valdivia acudió a las oficinas de los periodistas y durante la charla con los comunicadores habló de sus planes para encausar a esa organización rumbo a las elecciones por la gubernatura. 

Insistió sobre el tema de la reorganización del PRI, situación que pasa necesariamente por la cohesión de los grupos, cuyos forcejeos no cesan desde hace buen rato en el tricolor. 

Por eso, tal empresa, vista desde fuera, nos parece embarazosa llevarla a cabo, conociendo la realidad del priismo actual y de los muchos pretendientes que desde ahora tiene la candidatura rumbo al 2018. 

Los celos, la competencia interna por acaparar espacios en el partido y entre la militancia son el pan de cada día en el PRI de Tabasco.

Y los protagonistas de las pugnas soterradas y abiertas tienen nombre y apellidos.

Ahí en ese partido se encuentra vivitos y coleando los madracistas, grupo que encabeza el exgobernador Roberto Madrazo Pintado. Los andradistas, jefaturados por el ex gobernador Manuel Andrade Díaz. 

También los chuchistas, a quienes dirige el ex candidato a la gubernatura Jesús Alí de la Torre y los neotrujillistas, a cuya cabeza se encuentra la diputada federal Georgina Trujillo Zentella. 

Sin menospreciar al grupo de mujeres que reclaman espacios en base a su trabajo en cada proceso electoral.

De este modo, tremenda tarea le espera al dirigente Miguel Ángel Valdivia de Dios, quien pese a la catástrofe en la escuadra tricolor, se tiene confianza y muestra optimismo en su empeño por rescatar de las cenizas al priismo tabasqueño. 

Pero semejante propósito debería secundarlo la militancia, porque no es tarea de un solo hombre. 

Ese partido cuenta aún en sus filas con cuadros de experiencias, con trabajos en las bases y hacia los ciudadanos, por lo que, sí se lo proponen, podrían ser fuertes en los próximos comicios. 

Soy de los que creo que el PRD no les ha ganado las elecciones, si no que ellos las han perdido por su irreconciliable divisionismo

Hoy el PRI tiene la oportunidad, hacia el horizonte de 2018, de cohesionarse en los hechos o irse al fondo electoral en el proceso por la gubernatura. Sería su último tren.