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Reencuentro con Campeche

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Franja Sur

Reencuentro con Campeche

René Alberto López

Si bien es cierto que el cambio de gobierno me llevó de nuevo a esas tierras, la verdad, la verdad, durante el trayecto iba contento de saber que regresaba, aunque sea por unas horas, a un lugar donde pasé 10 años, aprendí de periodismo y dejé grandes amigos.

Recorrer las calles del recinto amurallado, disfrutar de su tranquilidad y de la genuina amabilidad de su gente siempre es un placer inigualable.

Cuando me fui a radicar a esa ciudad, en marzo de 1982 (me llevó la erupción del volcán Chichonal) Alejandro Moreno Cárdenas, quien tomó protesta como gobernador el pasado 15 de septiembre, como dicen en mi pueblo: estaba en el pico del chombo, esto es, contaba apenas con 7 años de edad.

Los hombres públicos de aquella época han ido despareciendo del mapa político local, empujado por la nueva generación. De tal modo que en el gabinete que dio a conocer Alito, entre los sobrevivientes de los Ándes, llamémosle así, alcanzaron puesto Edilberto Buenfil Montalvo, Carlos Miguel Aysa González, Gonzalo Brito Herrera y Roberto Iván Alcalá Ferráez.

El paliceño Aysa González fue nombrado secretario de Gobierno. Cuando lo conocí, en los tiempos que gobernaba el estado Abelardo Carrillo Zavala, tenía su despacho en el edificio donde se ubica la venta de trancas (tortas) Valich, en la segunda planta. Por cierto, era asiduo lector de Papiro, publicación que vio su luz primera en Campeche.

Bien, en esa ciudad estudié periodismo en el Instituto Literario y de Estudios Superiores de Campeche, pero fue debido a la oportunidad que me dio el caricaturista campechano Roberto Iris Balam, de padre tabasqueño, como pude ingresar al trabajo reporteril en esas tierras.

En las gloriosas páginas de la revista Colectivo, dirigida por Iris, ocupé el cargo de jefe de redacción. En junio de 1985 recibí de manos del gobernador Eugenio Echeverría Castellot el Premio Estatal de Periodismo en la modalidad de artículo de fondo con el trabajo: Primero de mayo, día de represión.

Pero también escribí en Voces, conocida como la publicación de la izquierda, dirigida por el combativo Manuel Gantús Castro, reconocido pediatra, pero a la vez toda una institución en Campeche, como analista crítico.

Por un trabajo publicado en esas páginas en junio de 1990 recibí otro Premio Estatal de Periodismo, en esta ocasión me lo entregó el gobernador Abelardo Carrillo Zavala.

Cabe decir que en la gestión del mandatario cetemista hice una huelga de hambre de más de 20 días y estuve preso en el penal de Kobén, donde proseguí mi ayuno. Claro, como preso político, pero esa es otra historia que algún día narraré a los tabasqueños, porque en Campeche es bien conocida.

Por eso, debido a muchas vivencias en tierras campechanas es que me invade la nostalgia cuando la visito. Más que el acto político en sí, lo confieso, me anima ir siempre a esa ciudad por saber que conviviré con tiempos idos y con los amigos de aquella inolvidable década.

La verdad, no alcanzan las pocas horas para platicar con todos. Lo logré con algunos, pero a otros sólo pude saludarlos de paso. Es tan poco el tiempo y tan largo el camino de la amistad.

En esta ocasión el comando armado con plumas, grabadoras y celulares, esto es, con los que hice el vieja a mi segunda patria, fueron Erwin Macario, Pancho Gómez, Jesús Torres y Jorge de la Cruz.

Una vez que no instalamos en el hotel, la noche del lunes 14 de septiembre, los conmine a visitar el café del hotel Plaza Campeche, el que está de moda. Ahí a los primeros que les presenté fue a Edilberto Buenfil Montalvo y Gonzalo Brito Herrera, quienes al día siguiente fueron nombrados secretario de Desarrollo Urbano, Obras Públicas e Infraestructura y de Protección Civil, respectivamente.

Fue hasta el día siguiente cuando pudimos platicar con amigos periodistas. Como siempre estuvo puntual en el café Luis Armando Mendoza Leciano, (El Caballo), éramos uña y mugre cuando estuve en Campeche.

Más tarde arribó el decano del periodismo en esas tierras, Carlos Cervera Ancona, (Pipijuech), todo un personaje en el periodismo campechano.

Y, en el Centro de Convenciones, entre el remolino de gente, pudimos saludar a Romina Valladares, Lorenzo Chin, Huber Carrera. Al día siguiente a Paco Burgos, Homero Bojórquez, todos ellos compañeros de estudios.

También a Salvador López Espínola, quien fue director de la escuela de periodismo y hoy es jefe de prensa del Congreso.

Y, no alcanzó el tiempo para platicar a fondo con los amigos de la Mesa de la Izquierda, pero sí saludamos a algunos de sus distinguidos integrantes, como al doctor Manuel Gantús Castro, Tomás Arnabar Gunam, Manuel Pino Castilla, Luis Fernando Sosa Roche y Jorge Manuel Ávila. Ya se había marchado el doctor Eduardo Espadas Arnabar.

Por cierto, el doctor Gantús me pidió que la saludara a Andrés Manuel López Obrador, pero como ya se fue, corro la petición por esta vía.

Por eso, discúlpenme esta vez mis lectores, porque hoy fue “todo personal”, pero la verdad, la verdad, para mí es un placer recoger lo andado y quise compartirles mi alegría por el reencuentro con Campeche y con recuerdos de los tiempos idos.