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Tapadera de la 4T

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Testigo fiel

Por: Jesús Torres

Tapadera de la 4T

Irma Eréndira Sandoval fue sustituida en su cargo como secretaria de la Función Pública pero tras su salida deja múltiples pendientes de resolver en el combate a la corrupción, la principal oferta política en la que sigue quedando a deber Andrés Manuel López Obrador.

En los 30 meses que se mantuvo al frente de la dependencia federal, Eréndira Sandoval exoneró a varios personajes ligados a la mal llamada Cuarta Transformación involucrados en actividades ilícitas.

Uno de los casos más sonados fue el de Carlos Lomelí, superdelegado de AMLO en Jalisco acusado de tener empresas de distribución farmacéutica que recibieron millonarios contratos del gobierno federal y que al final el Tribunal de Justicia Administrativa lo dejó limpio de toda culpa.

Ni que decir de Manuel Bartlett, titular de la CFE y su hijo quienes fueron solapados por la hoy ex secretaria de la Función Pública después de hallarse al primero inconsistencias entre sus bienes y su salario. Y el segundo por vender ventiladores médicos a sobreprecio.

Pero eso no es nada, en dos años y medio que Eréndira Sandoval se desempeñó como responsable de la Función Pública, sólo logró recuperar a favor de las arcas del gobierno federal mil 041 millones de pesos de 544 mil millones, es decir, menos del .2 por ciento.

Además no se han revisado las contrataciones del gobierno federal, en su mayoría por asignación directa, y en las que la administración de López Obrador ha ejercido 75 mil millones de pesos.

Aun cuando la Auditoría Superior de la Federación ha revisado apenas el 1.2 por ciento, es decir, mil 700 millones de pesos de recursos destinados al Tren Maya, la Secretaría de la Función Pública ha hecho todo lo contrario. En otras palabras, ha servido de tapadera de funcionarios en vez de transparentar el uso de los recursos públicos.

Y si Eréndira Sandoval ocultó el manejo de los dineros del pueblo, también lo hizo como funcionaria pública obligada a rendir cuentas.

Tan es así que todo su dinero en pesos mexicanos, dólares americanos y euros, se encuentra invertido en cuentas mancomunadas o a nombre de dependientes económicos, lo que le sirvió como argumento para no publicar los montos requeridos en su declaración patrimonial.

¿Se imagina la podredumbre que existe en el gobierno de López Obrador donde no se castiga a quienes se roban el dinero y se oculta el desvío de recursos para beneficiar a unos cuantos?  Y eso que dijeron ser diferentes.