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Tres secretarios y no pueden con la delincuencia en Tabasco

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Testigo fiel

Tres secretarios y no pueden con la delincuencia en Tabasco

Por: Jesús Torres

Primero nos dijeron que la inseguridad en Tabasco era un asunto de percepción, que no era tan grave el clima de violencia que prevalecía en el estado a pesar del registro de delitos como el secuestro, abigeato, atracos a negocios, casa habitación, robo de vehículos, homicidios dolosos, ejecuciones y los recientes casos de feminicidios. Ahora nos salen conque un hecho delictivo como el robo no es tan grave si se trata de una sustracción, más si este ocurre al interior de  la Secretaría de Seguridad Pública. 

¿Recuerdan la máxima del  general en retiro, y ex director de la policía estatal, Audomaro Martínez Zapata cuando hace casi tres años tuvo la ocurrencia de afirmar que el problema de la inseguridad que aquejaba a la entidad no era tan grave como se percibía? Tan desafortunada fue su declaración que en el 2014 tuvo que dejar el cargo ante la falta de resultados y si con una creciente ola delictiva en el estado. Los tabasqueños seguían padeciendo como hasta ahora delitos de alto impacto. En los hechos pues nada ha cambiado, seguimos igual.

Quien sustituyera al recomendado de Andrés Manuel López Obrador, fue otro militar. En julio de 2015 asumía la titularidad de Seguridad Pública el general de Brigada de Estado Mayor, Sergio Ricardo Martínez Ruiz quien pensó combatir la delincuencia y el crimen organizado con el uso de tecnologías modernas como drones y  WhatsApp así como el uso de  cámaras de vigilancia  en las calles las cuales aumentaría. Ese era el plan de estrategias emergentes que se aplicarían de acuerdo a las  actuales circunstancias del estado. Pero nada cambiaba, seguíamos igual, destacando en inseguridad a nivel nacional.

Así, un año después, en el octavo mes del 2016, entraba al relevo un nuevo secretario de Seguridad Pública, se trataba de Miguel Ángel Matamoros Camacho, quien se desempeñaba como Comisionado de la Policía Estatal. En su experiencia se destacaba que había recibido  capacitaciones en París y Estados Unidos en materia de sistemas de radiocomunicación y tácticas policiales, además de diversos cursos en Chile y otros en el país en el rubro de comunicación digital, radiocomunicación y planeación operativa. Sólo que en los hechos, en nada le ha funcionado.

Hasta hoy los tabasqueños siguen esperando en conocer la presentación del  programa en el que dijo  integraría  a otras instituciones gubernamentales para responder de mejor manera a las demandas de la sociedad, además de la aplicación de tareas de inteligencia y de mejor atención a la ciudadana a través del 066 y del Centro de Comunicación, Control y Comando (C4) que ahora ya sabemos, pasará a manos de la Secretaría de Gobierno.

Lo cierto es que a tres meses de asumir la responsabilidad, Matamoros Camacho no sólo no ha dado resultados, sino que a raíz del incremento en los delitos de alto impacto a falta de una eficaz estrategia para hacer frente a la delincuencia, los diputados del PRI y PVEM ya le pidieron su renuncia durante su comparecencia en el pleno del Congreso del estado. 

Y no es para menos, en el colmo de los colmos, el día que acudió a rendir cuentas ante los legisladores, en las redes sociales se daba cuenta de un supuesto atraco a las oficinas de la Secretaría de Seguridad Pública. Según la  información que circulaba los delincuentes habían cometido un robo millonario, además de vales de gasolina y una camioneta. 

Más tarde el funcionario  confirmaba lo que al principio parecía un rumor y aceptaba lo ocurrido al interior de la corporación, aunque no se trataba, según dijo,  de vales de gasolina ni tampoco de un robo. Lo cito textual: “no fue un robo, fue una sustracción de un material que se encontraba en una bodega de la secretaria”. Así las cosas, con sus declaraciones el jefe policiaco lo que intentaba era minimizar este hecho, algo similar a lo que hizo uno de sus antecesores cuando prefería utilizar el término de percepción sobre la inseguridad.

Lo real es que en cuatro años de este gobierno, tres secretarios de Seguridad Pública no han podido con la delincuencia, en vez de disminuirla ha aumentado,  no hay estrategias, los delitos siguen creciendo y  las cifras de muertes nadie las para, mientras que la paz y tranquilidad que prometieron ya no es otra cosa que una quimera.

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