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Trump, el ganancioso

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Testigo fiel

Por: Jesús Torres

Trump, el ganancioso

En medio de la grave emergencia sanitaria que sortea México, una violencia sin precedente y la peor crisis económica que se tenga memoria, el presidente, Andrés Manuel López Obrador decidió dejar por unos días el Palacio Nacional para ir a la Casa Blanca a oxigenar la candidatura del presidente de Estados Unidos (EU), Donald Trump quien busca reelegirse en el cargo por un segundo periodo de gobierno.

El pretexto del encuentro en Washington fue la puesta en marcha del T-MEC, al que por cierto no se presentó el primer ministro de Canadá, Justin Tradeau quien no fue invitado por Trump, sino por López Obrador, el cual insistió constantemente para que acudiera el canadiense. Al final del día, se trató de una ‘cita para dos’.

Como aquí se había anticipado, el ganancioso de esta reunión bilateral fue el mandatario norteamericano quien busca congraciarse con la comunidad hispana que representa unos 30 millones de votantes entre chicanos o México-americanos.

Y es que el favorito en la carrera por la presidencia es el demócrata, Joe Biden quien aventaja 14 puntos al republicano según las más recientes encuestas realizadas en la unión americana previo a las elecciones de este 2020.

Por eso el viraje en el discurso de Trump hacia México, ahora tendió su mano de amistad, cuando en el 2016 llamó a los mexicanos, drogadictos, criminales y violadores.

El encuentro fue más para tomarse la foto, para las ‘benditas redes sociales’, para el lucimiento y para que el equipo de campaña del inquilino de la Casa Blanca difundiera un video de AMLO en el que habla bien del gobierno de Trump, cuando pesan sobre su administración acusaciones por el mal manejo de la pandemia que tiene a más de 3 millones de norteamericanos infectados por el coronavirus.

Pero además, no se abordaron los temas espinosos para ambos países, como la construcción del muro fronterizo y que según Trump, debe pagar México, las amenazas contra los ‘dreamers’ mexicanos, el racismo contra la comunidad latina, la crisis humanitaria en la frontera y el tráfico de armas.

Todo quedó aparentemente en el olvido, no hubo pleitos según López Obrador, se llevaron de maravilla, de intercambio de piropos, de buenas palmadas, de obsequios, de gusto al paladar y de brindis durante la cena que ofreció el presidente norteamericano a la comitiva mexicana.

Lejos de una visita que traiga progreso a México, el originario de Macuspana debe prender sus velas y ponerse a rezar si no gana la presidencia su nuevo ‘amigo’, Donald Trump. Al tiempo.